EDITORIAL

Equivocarse es humano. Esta frase parece ayudar al hombre a cometer errores y no sentirse tan “incómodo” en la sociedad. Y así, la humanidad se inclina hacia sus errores y justifica su debilidad de carácter. Pero, ¿cuánto tiempo lleva el hombre cometiendo errores consigo mismo, con los demás, con Dios? Según la Biblia, el primer hombre erró, pecó contra Dios, violó la confianza del Creador, por lo que fue removido de la santa presencia del Creador.

Perder el objetivo es sinónimo de pecado, sin embargo, en relación con Dios, quien estableció normas para la propia seguridad del hombre, es una violación de las leyes instituidas por el Señor, una actitud que nos aleja de Dios. Sí, el pecado es una actitud, voluntaria o involuntaria, que no cumple con los principios bíblicos. Alguien puede argumentar: “¡Pero solo pensé, no materialicé la idea fallida!”, Es bueno recordar que pensar es un acto humano, y de acuerdo con Mateo 5:28, “intención impura” ya se caracteriza como un pecado. El príncipe de este mundo ha cegado a muchos, engañando al hombre, prometiendo maravillas… y para este mundo. ¡Y así el hombre se embarcará en las trampas, los lazos, los engaños que lo hacen cada vez más distante de su Creador, quien ha buscado a Su criatura a través del Evangelio, las Escrituras, diciéndole al hombre cuánto lo ama!

Sin embargo, esto no sigue otra máxima difundida en la sociedad, que dice: “Es mejor aprender del error del otro que en la propia carne”. A pesar de que toda la historia humana presenta los diversos pecados de la humanidad practicados contra Dios, el hombre ha descuidado continuamente las advertencias divinas y ha sufrido las consecuencias de sus acciones fallidas. Y este no es el “privilegio” de ciertas clases sociales o etnias específicas. Como Ananías y Safira, el rey David pecó; así como la profeta Miriam, Sara también pecó; Adán pecó, y también Acán. El pueblo de Dios, Israel, pecó; así como otros pueblos. La actitud incorrecta, la actitud de desobediencia, la actitud fuera de los estándares de Dios se caracterizará como un acto que no agrada al Señor que hizo los cielos y la tierra y, sobre todo, sabe en profundidad y sabe lo que es mejor para todas Sus criaturas, cuanto más para Sus hijos.

Esta lección está destinada a advertir, principalmente, a los cristianos, los principales agentes de la difusión del Evangelio de Cristo, que de alguna manera se acomodan a las “desviaciones” de la conducta cristiana con varios argumentos: de todos modos quieren “llenar” las iglesias; ellos dicen que el “mundo” ha cambiado y la iglesia necesita mantenerse al día con los “cambios”; predican que Dios es amor, pero olvidan que también es justicia; valoran lo que hace Jesús (milagros, expulsa demonios, alimentan a miles, etc.) y olvidan lo que Él es, “El Camino, la Verdad y la Vida”. Si la casa está afirmada en la roca, no habrá colapso; si el foco es Jesús, no se hundirá; si dejas la comodidad y vas al frente, no hay lugar para la avaricia; si escuchas la voz del Señor y la guardas, seguramente permanecerá en el Jardín Celestial. ¡Que todos continúen en el Verdadero Camino que conduce a la vida eterna!

Pr. Jarbas João da Silva

  • http://www.ib7.cl/wp-content/uploads/2020/04/1-La-naturaleza-del-pecado-1.pdf
  • http://www.ib7.cl/wp-content/uploads/2020/04/2-El-origen-del-pecado.pdf
  • http://www.ib7.cl/wp-content/uploads/2020/04/3-El-pecado-de-Adán.pdf
  • http://www.ib7.cl/wp-content/uploads/2020/04/4-El-pecado-de-Miriam.pdf
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