PREÁMBULO

La Declaración de Fe de la Iglesia Bautista del Séptimo Día no tiene fuerza coercitiva sobre las iglesias o individuos. Consideramos la libertad de conciencia, bajo la dirección del Espíritu Santo, como esencial a la fe y práctica cristiana. Por tanto, alentamos al estudio sin obstáculos y al debate abierto de las Sagradas Escrituras y defendemos la libertad individual de conciencia en la búsqueda de la comprensión y obediencia a la voluntad de Dios.

Por tal motivo no tenemos ningún credo obligatorio, al cual los miembros deban someterse, excepto la Biblia, y ninguna prueba de creencias, salvo las evidencias de un corazón regenerado por el Espíritu Santo, arrepentimiento de los pecados, confesión de Jesús como su Señor y Salvador, bautismo por inmersión, observancia a la ley moral y de una vida cristiana fundamentada en las Sagradas Escrituras.

Consideramos, de igual manera, que ciertas creencias doctrinarias tienen el apoyo de las Sagradas Escrituras y que son comunes a todos los verdaderos y fieles seguidores de Cristo.

(2 Corintios 3:17-18; Juan 8:32,36; Hechos 5:29; 1 Pedro 2:16; 1 Corintios 8:9; Romanos 14, 15:1-6)

Con esa convicción en mente, presentamos nuestra Declaración de Fe derivada de la comprensión de las Escrituras como una expresión de nuestra fe común.

LA TRIUNIDAD DIVINA

Creemos en un solo Dios, infinito y perfecto en su naturaleza, creador de todas las cosas visibles e invisibles, sustentador del universo, que coexiste eternamente en tres personas como Padre, Hijo y Espíritu Santo, y quien desea compartir su amor en una relación personal con cada uno.

יהוה

ELOHIM

Creemos en Dios el Padre – YHWH, que es soberano sobre todo, y es amoroso y justo cuando perdona a los arrepentidos y condena a los impenitentes que no se arrepienten.

(1 Timoteo 1:17; Deuteronomio 6:4; 1 Reyes 8:27; 1 Juan 1:5; Génesis 1:1-2; Hechos 17:24-25,28; Salmo 90:1-2; Mateo 28:19; Isaías 57:15; 2 Pedro 3:9; 1 Corintios 8:6; Efesios 4:6; Ezequiel 33:11; 2 Tesalonicenses 1:6-8; Juan 5:24; Juan 3:16-18; Salmo 18:30; Mateo 5:48)

Creemos en Dios el Hijo – Yeshúa, que se encarnó en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Se dio a sí mismo en la cruz como el sacrificio completo y final por el pecado. Como nuestro Señor resucitado, Él es el mediador entre Dios Padre y la humanidad.

(Juan 1:14-18, 34; 3:16; 12:32; 14:6; Hebreos 1:3; Romanos 1:3-5; 1 Juan 3:16; 1 Pedro 2:24; Hebreos 10:10-14; 1 Corintios 15:20-23; 1 Timoteo 2:5; 1 Juan 2:1-2; Gálatas 4:4-6 ;Efesios 1 :18-23;)

Creemos en Dios el Espíritu Santo – Shejiná, el Consolador, que produce el nacimiento espiritual, vive dentro de los creyentes, y les da poder para el testimonio y servicio. Él inspiró las Escrituras, convence el ser humano del pecado e instruye el creyente en la verdad y justicia.

(Juan 3:5-8; 14:16-17, 16:7-11; Romanos 5:5, 1 Corintios 12:4-7, 2 Pedro 1:20-21, Efesios 1:13)

LAS SAGRADAS ESCRITURAS

Creemos que toda la Biblia es la Palabra inspirada por Dios y es nuestra autoridad final en asuntos de fe y práctica cristiana.

Creemos que Jesucristo, en su vida y enseñanzas, como registrados en la Biblia, es el intérprete supremo de la voluntad de Dios para la humanidad.

(2 Pedro 1:20-21; Romanos 3:2; 2 Pedro 3:1-2,15-16; 2 Timoteo 3:14-17; Mateo 5:17- 19; Salmo 119-105; Juan 20:30-31; Hebreos 1:1-2)

LA HUMANIDAD

Creemos que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, y por tanto es la obra más noble de la creación.

Creemos que los seres humanos tienen responsabilidad moral y que fueron creados para disfrutar de la comunión divina y humana como hijos de Dios.

(Génesis 1:27; Génesis 2:7; Génesis 2:21; Génesis 2:18; Isaías 5: 20; Génesis 3:15)

CAÍDA Y REDENCIÓN

Creemos que el pecado es la desobediencia a la ley de Dios y el fracaso en vivir de acuerdo a su voluntad. A causa del pecado todas las personas se han apartado de Dios.

Creemos que porque somos pecadores, tenemos la necesidad de un Salvador.

Creemos que la liberación del pecado y de la muerte eterna es un don de Dios por el amor redentor logrado por la muerte y resurrección de Cristo, y sólo se recibe por medio del arrepentimiento y la fe en Él.

Creemos que todos los que se arrepienten de sus pecados y reciben a Cristo como Salvador no serán condenados en el juicio final y disfrutarán de la vida eterna.

(Juan 1:12, 1 Juan 1:8-10; 3:4-5; 16-18,36; Romanos 3:21-25; 5:6-8; 6:23, Efesios 2:8-9; 2 Tesalonicenses 1 :5-9)

LA VIDA ETERNA

Creemos que la vida eterna comienza en conocer a Dios a través de un compromiso con Jesucristo.

Creemos que Jesús resucitó de entre los muertos y vive eternamente con el Padre, y que Él vendrá otra vez con poder y gran gloria.

Creemos que porque Él murió y resucitó de los muertos, la resurrección con cuerpos incorruptibles es el regalo de Dios a los creyentes.

(Juan 3:14-16; 6:40; 10:27-28; 14:1-3; 17:1-3, Romanos 5:14-17; 6:23, Lucas 24:1-6, Mateo 24:12-13,30; 25:31-34, 46; 28:1-8,1 Corintios 15:20-22, 42-44, 53-54, 1 Juan 5:11-13, Colosenses 3:1-4, 1 Tesalonicenses 4:13-18, Tito 2:13)

LA IGLESIA

Creemos que la iglesia de Dios es constituida de todos los creyentes reunidos por el Espíritu Santo en un solo cuerpo, del cual Cristo es la Cabeza.

Creemos que la iglesia local es una comunidad de creyentes organizados en una relación de pacto para la adoración,  comunión y el servicio, practicando y proclamando convicciones comunes, mientras crece en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Creemos en el sacerdocio de todos los creyentes y en la autonomía de la iglesia local, a medida que tratamos de trabajar en asociación con otras personas para el testimonio más eficaz.

(Hechos 20:28; 1 Corintios 12:13, 14, 27; Romanos 12:4-5; Colosenses 1:18; Hechos 2:42; Efesios 2:19-22; Romanos 15:5-7; Efesios 4:11-16; 2 Pedro 3:18; 1 Pedro 2:4-10; Mateo 18:20; Hebreos 10:24-25)

EL BAUTISMO

Creemos que el bautismo de los creyentes en obediencia al mandato de Cristo es un testimonio de la aceptación de Jesucristo como Salvador y Señor.

Creemos que el creyente debe ser bautizado por inmersión, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como un símbolo de la muerte al pecado y del nuevo nacimiento para una nueva vida en Cristo.

(Romanos 6:3-4; Mateo 28:19-20; Hechos 2:38-41; Colosenses 2:12; Romanos 6:11; Gálatas 3:26-27)

LA CENA DEL SEÑOR

Creemos que la Cena del Señor conmemora la pasión y muerte de nuestro Redentor hasta que Él venga, y es un símbolo de la comunión cristiana y la promesa de una renovada fidelidad a nuestro Señor resucitado.

Creemos también que el lavamiento de pies fue practicado y ordenado por Jesús, y como un acto de fe, humildad y amor, debe anteceder a la comunión de la Cena del Señor.

(Marcos 14:22-25, Mateo 26:26-29,1 Corintios 10:16-17; 11:23-30, Juan 13:1-17)

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Creemos que los Diez Mandamientos son preceptos divinos, aplicaciones del eterno y universal principio del amor divino, establecidos por Dios, escritos por su dedo en el monte Sinaí, magnificados por Jesucristo y presentados por Él para ser el código moral para toda la humanidad.

(Génesis 2:2; 4:8-13; 31:32, Éxodo 20:1-17; 31:18, Mateo 5:28: 19:16-19; 22:36-39, Deuteronomio 6:5-6, Santiago 2:8-12, Juan 14:15,21)

EL SÁBADO

Creemos que el Sábado, el séptimo día de la semana, es el tiempo sagrado, un don de Dios para todas las personas, instituido en la creación, afirmado en los Diez Mandamientos y confirmado en la enseñanza y ejemplo de Jesús y los apóstoles.

Creemos que el descanso sabático es una experiencia de la presencia eterna de Dios con su pueblo.

Creemos que en obediencia a Dios y en respuesta de amor a su gracia en Cristo, el Sábado debe ser fielmente observado por todos los santos como un día apartado para descanso, adoración y celebración al Creador.

(Génesis 2:2-3; Éxodo 16:23-30; 20:8-11; Mateo 5:17-19; Marcos 2:27-28; Lucas 4:16; Hechos 13:14, 42-44; 16:11-13; 17:2-3; 18:4-11; Ezequiel 20:19-20; Hebreos 4:9-10; Juan 14:15; Isaías 58: 13-14)

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LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Creemos que en un tiempo muy próximo, veremos junto a toda la humanidad el regreso de nuestro Señor Jesucristo en gloria y majestad. En forma real, visible y corporal. Como dice su palabra en Mateo 24: Y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes con poder y gran gloria.

(Juan 14:1-3; Hechos 1:11; Hebreos 9:28; Mateo 24:4-8, 27, 43-44; 2 Tesalonicenses 2:1-3; 2 Pedro 3:8-13)

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MAYORDOMÍA CRISTIANA

Creemos en la soberanía de Dios y en la aceptación de nuestro cargo de depositarios de la vida y de las posesiones, y en la administración de las mismas de acuerdo con la voluntad de Dios. Entendemos que el cristiano es solamente administrador y reconocemos que nuestro Padre es el proveedor y el Señor de todas las cosas.

Debemos realizar el servicio de mayordomía de la mejor forma posible en áreas básicas como son: el tiempo, los talentos, los bienes/tesoros y los diezmos/ofrendas.

Creemos que todas las cosas provienen de un Dios de amor que nos entrega las riquezas y la gloria, por eso participamos voluntariamente en los diezmos y ofrendas.

(Génesis 2:15; Salmo 24:1; 1 Timoteo 6:10; Efesios 5: 15-16; Mateo 25: 21; Malaquías 3: 8-12; Proverbios 3: 9-10; Santiago 1:17)

EVANGELISMO

Creemos que Jesucristo nos comisionó a proclamar el Evangelio, hacer discípulos, bautizar y enseñar la observancia de todo lo que Él ha mandado.

Creemos que somos llamados a testificar de Cristo a todo el mundo y en todas las relaciones humanas.

(Mateo 24:14; Hechos 1: 8; Mateo 28 :18-20; 2 Corintios 4:1-2, 5-6; 1 Pedro 3:15, 2 Corintios 5:17-20; Efesios 6:14-20)